Por Camilla Fabri
El genocidio indecible que hoy afecta a Gaza y Líbano nos recuerda la brutalidad de un mundo delineado a fuerza de tensiones políticas, intervenciones militares y medidas coercitivas unilaterales que imponen desigualdades y frenan el crecimiento de naciones.
En estos tiempos oscuros, la voz de Venezuela resuena con fuerza por la paz y la justicia. No podemos ser indiferentes ante la tragedia de nuestros hermanos y hermanas.
Frente a este dolor, Venezuela ha mantenido en alto las banderas de la paz y la autodeterminación de los pueblos, reafirmando su liderazgo en la defensa de los derechos humanos.
Que nuestras palabras y acciones continúen en la construcción de un mundo donde se priorice a la humanidad, que más hermanos se nos unan, que gane la paz.

